"Sobre la boleta única", febrero de 2011.

Por Sebastián Artola.         


El debate entorno a la boleta única no pasa por la expresión vacía de “lo nuevo frente a lo viejo” que usó el diputado provincial de la Coalición Cívica Pablo Javkin. Lo que está en discusión es si la misma promueve una participación ciudadana más plena, un ejercicio de la voluntad popular más directo y un vínculo representativo más legítimo, o no. Y la realidad parece demostrar que un sistema que fue aprobado de golpe y porrazo en las últimas semanas del pasado año, con fuerte olor a especulación electoral y con una boleta a cargos legislativos de los cuales sólo se van a conocer los dos o tres primeros nombres del total de sus integrantes, poco aporta a una mayor pertenencia de la ciudadanía al proceso electoral y mucho a la confusión, diluyendo la dimensión colectiva de los proyectos políticos que están debate para acentuar la individualización de la política tal como fuera promovida en los años de hegemonía neoliberal.