“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 09-09-2013.

Por Sebastián Artola (*)
En 10 años no hubo un sólo control en el Parque de Diversiones. El último intento del que se tiene registro data del 2002, aunque no fue tal porque estuvo a manos de un ingeniero civil y no mecánico.
A su vez, la propia firma que tiene la concesión del parque fue la encargada de realizar los informes técnicos sobre el estado de los juegos, siendo entonces el propio concesionario el que controló la concesión.
En conclusión: en todos estos años no se realizó ningún tipo de control sobre el más importante parque de diversiones que tiene la ciudad, por el que pasan cientos de miles de niños y niñas día a día. Un ejemplo más de la ausencia del Estado municipal.
Ahora bien, ¿cuál fue la reacción de las autoridades locales frente a esto? Cuando el papá de las dos nenas fallecidas salió a decir por lo medios que nadie del municipio se había comunicado con él, recién ahí pusieron la cara. 
Por lo que hace difícil esperar una decisión tan básica como debería ser la finalización de la concesión a la firma “International Park” y el pedido de renuncia a los responsables de la Dirección y Control de Concesiones, y de la Dirección de Inspección Municipal.
Por el contrario, la primera reacción fue buscar responsabilizar a los empleados. Y esta semana, gracias al PRO, impidieron la citación de funcionarios municipales al Concejo municipal para dar explicaciones sobre sus (ir)responsabilidades.
Un Estado que cuida los negocios de unos pocos y se desentiende de los controles sobre las concesiones municipales también es inseguridad. Queda como desafío para la ciudad un Estado que repiense su rol en la protección de la vida y promueva un marco de seguridad para todos y todas, que nos permita evitar nuevas tragedias en nuestra dolorida Rosario.

(*) Foro Rosario para Todos.