“Pensar la ciudad”, El Argentino (edición Rosario), 28-07-14.

Por Sebastián Artola
El gobierno municipal sabe que está para atrás con los vecinos del centro de la ciudad y por eso lanza el plan “Rosario más linda”. El mismo anuncia la refacción de algunas fachadas históricas, la remodelación de plazas y la prohibición de pegar carteles en columnas.
De modo vergonzoso vimos esta semana un afiche pidiendo justicia para Jere, Mono y Patón con una faja que decía “Publicidad no autorizada”, como si la lucha contra la impunidad debiera pedir autorización o tener que pagar una cartelera para su difusión. 
Más allá de la lavada de cara, el mejor favor que le pueden hacer a los vecinos y laburantes del centro es dejar de hacer todo lo posible para vaciarlo, en beneficio de los grandes emprendimientos comerciales, como marcan la prohibición de estacionar en el microcentro, sin medidas alternativas y gratuitas, y la desregulación total del mercado inmobiliario.
El problema es estructural y no cosmético. Un modelo de desarrollo urbano, a medida de las grandes inversiones privadas, no podía sino dejar afuera, también, a porciones crecientes de los sectores medios de la ciudad, con una pésima calidad en la prestación de los servicios de agua, luz y transporte, y la promoción de obras públicas en función de los negocios de unos pocos y no de las necesidades de las mayorías.

Mientras tanto los barrios más postergados, bien gracias.