FEIN, SEGHEZZO Y EL “SOCIALISMO DEL SIGLO XXI”… EN ROSARIO: CONTROL, PROHIBICIÓN Y SILENCIAMIENTO.



Decir que el “socialismo” en Rosario se viene derechizando no es ninguna novedad.

Ante la falta de respuestas a los problemas estructurales de la ciudad, tras más de 20 años de gobierno, a la violencia generalizada que sacude la provincia y el descontento creciente en la ciudadanía, el control, la persecución y el silenciamiento parece ser la vuelta de tuerca final a la que recurre el oficialismo para intentar recomponer su hegemonía cultural fracturada.

El “blindaje mediático” es una pata. La presión sobre periodistas y la injerencia en los contenidos de los medios audiovisuales y gráficos de la ciudad son realidades cotidianas y profundizadas en los últimos tiempos.

La Secretaria de Control y Convivencia Ciudadana, es la otra. Creada hacia fines del 2013, cuando el Estado municipal empezó a hacer agua por todos lados, tiene a cargo la Guardia Urbana Municipal (GUM), Control Urbano, Inspección, Tránsito, el monitoreo del transporte y las cámaras de seguridad.

No es casualidad que su actual secretario, Pablo Seghezzo, sea el funcionario con más visibilidad del municipio, y probable candidato a concejal por el oficialismo.

La clausura de espacios culturales durante todo el pasado año; la costosísima e inverosímil campaña de “Publicidad No Autorizada” (pegando fajas oficiales sobre afiches en lugares prohibidos, en una doble violación de la ordenanza, ésta vez a manos de la propia municipalidad); el vergonzoso papel de la GUM persiguiendo artistas callejeros, artesanos, vendedores ambulantes o militantes, con la realidad de violencia que vive nuestra ciudad y la falta de respuestas en materia de seguridad pública, son algunos ejemplos.

Recordemos las lamentables imágenes de las fajas de “Publicidad No Autorizada” sobre afiches que pedían Justicia para Jere, Mono y Patóm, como si la lucha contra la impunidad debiera pedir autorización, o de la GUM golpeando a un vendedor ambulante y deteniendo un titiritero en la peatonal, hacia fines del año pasado.

En la Rosario “cultural” y “turística” promocionar en el espacio público una obra de teatro, un recital, manifestar un reclamo social o difundir una propuesta política está prohibido (¿?). Sólo lo podes hacer si pagas una cartelera.

El gobierno que se llena la boca hablando de democracia y participación ciudadana, censura mediante ordenanza y judicializa la militancia y las distintas expresiones sociales y culturales de la ciudad.

Paradojas de un “socialismo al revés” que socializa la falta de oportunidades, los aumentos de impuestos y los pésimos servicios públicos, mientras privatiza el espacio público y cuida los negocios de unos pocos.


Crónica anunciada para un gobierno que eligió representar los bolsillos de los grandes emprendimientos comerciales y la especulación inmobiliaria, en vez de construir una ciudad con la voz y el protagonismo de todos, defendiendo el bien común y la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas.

La nueva ofensiva del Municipio forma parte de esta historia reciente. Perfil que sobreactúan más que nunca, frente al fracaso de la política de seguridad pública y en un año que es electoral, según deben aconsejar las agencias de marketing y consultoras que asesoran al oficialismo y el “coaching ontológico” personal de la Intendenta Mónica Fein.

Claro está, control hacia todos los que cuestionamos el actual proyecto económico, social y cultural que gobierna Rosario. Porque con los emprendimientos privados que violan el libre acceso a la costa del río – según lo establece el Código Civil vigente (Ley Nº 17.711, Arts. 2639 y 2640) -; pagan cánones irrisorios en función de la superficie ocupada; tienen habilitaciones vencidas y, en algunos casos, hasta CUIT caídos; deben millones al municipio de DReI (Derecho de Registro e Inspección); incumplen el uso público irrestricto de los baños, más allá de ser cliente o no, sancionado en la Ordenanza N° 7.180/01 – donde se prevé, en caso de incumplimiento, multas y clausuras, tal como establece la modificación N° 7.830/05 - … con ellos, no pasa nada.

Ni que hablar de una tragedia como la del Parque de Diversiones, que se llevó la vida de dos hermanas,  de 12 y 14 años, en agosto del 2013. Donde, en 10 años (¡!), no hubo un sólo control por parte del municipio a los juegos mecánicos.

O sea, doble vara en el uso del espacio público. Para la mercantilización y los negocios de unos pocos: vía libre e impunidad. Para las manifestaciones sociales, culturales y políticas críticas: prohibición y multas.

Es más: doble vara de la doble vara. Porque la aplicación de la sanción varía según quien sea el que incumple.

La prohibición incluye también a los pasacalles (Ordenanza N° 8.324, art. 18°). Algo que el propio oficialismo nunca dejo de colgar. Claro está: a esos nunca los sacan y multan.

Vale recordar el incumplimiento, en las primarias del 2013, de la Ley Provincial N° 13.235 que establece espacios gratuitos en televisión y radio para todos los candidatos a cargos provinciales y municipales.  Y recién, por lo insostenible de la situación, tuvo que poner en práctica – a medias – en la elección general.

Y también cuando difundíamos nuestra propuesta en el Transporte Urbano y los choferes nos decían que desde el Municipio se le había bajado línea para que nos prohíban hacerlo.

Hace unos días 6 agentes de la GUM detuvieron a un grupo de compañeros y les incautaron los afiches. En medio del maltrato y la prepotencia que los caracteriza, una agente pregunta: “Y éste Artola con quién esta, con Cristina, no?”. Cuando nuestros compañeros les pidieron identificación (nombre y apellido) se negaron a hacerlo y se retiraron rápido.  Sólo pudieron anotar la patente del móvil: LYJ 328.

El color político también define si se aplica o no la sanción.

En conclusión: al “socialismo” poco y nada le interesa el cuidado del espacio público, sino muchas  plazas y lugares de encuentro – sobre todo, de los barrios - no estarían en el estado de abandono en que se encuentran. Un ejemplo de estos días de verano es La Florida. Con muy pocos baños públicos y cestos de basura, sin bebederos y los pastos largos, el único balneario público de la ciudad presenta condiciones lamentables en comparación con los lugares concesionados.

Y si poco interesa el cuidado de los espacios públicos, menos aún el libre acceso al mismo. Hacer negocios con lo que es de todos, es la cuestión. Y aquél que no se adecué a la lógica de mercado es multado.

Y más cuando ese uso es de una voz crítica. Si, realmente, fuese de interés el cuidado, la limpieza y el acceso de todos al espacio público, ¿por qué el municipio no termina con el negocio de las carteleras y permite a través de ellas la promoción y difusión, de modo gratuito, según rubros, de las diferentes propuestas culturales, sociales y, también, políticas de la ciudad?

Con esto, santo remedio!

Parece mucho pedir para un gobierno que ni siquiera hace cumplir la Ordenanza Nº 8324 (art. 41º, inciso 9 –C) la cual plantea que “Las agencias y/o empresas de publicidad, deberán ceder gratuitamente, treinta (30) días previos a la fecha de elecciones municipales primarias y generales el 25% de los elementos publicitarios (EP), con que cuentan cada una de ellas, para ser utilizado por cada una de las listas oficializadas en el Colegio Electoral.  Los EP se adjudicarán en forma igualitaria entre las mismas y será establecido en la reglamentación vigente, con participación de los representantes de las listas”.

Pero el negoción de las carteleras es más fuerte: 3 empresas (Metrópoli, Medios Litoral y Viamax) controlan el mercado, a través de licitaciones directas del municipio, sin intervención del Concejo Municipal – cuando la Ley provincial Orgánica de Municipios sostiene que las concesiones sobre espacios públicos deben ser autorizadas por los Concejos Municipales - y cero transparencia sobre los pliegos, condiciones y cánones que pagan.

En vez de seguir el ejemplo de la Ley de Reforma Política, sancionada en el Congreso Nacional, en el 2009, que permite el acceso el acceso gratuito e igualitario a los medios audiovisuales  a todos los partidos políticos, significando un paso más que importante para la democratización del sistema político y la justa distribución de la palabra, el “socialismo” ya no sabe que prohibir y multar, para seguir recaudando y silenciar las voces críticas que no puede comprar.

Más hipocresía imposible: por un lado, multan a los que pegan afiches en lugares públicos; pero por el otro, incumplen las ordenanzas sancionadas por el propio Concejo municipal que establece el acceso gratuito de todos a los espacios de publicidad.

Prohibir pegar afiches en espacios públicos, obliga a recurrir a las carteleras pagas. El negocio es redondo. Y el municipio actúa como custodio y garantía de las empresas privadas.

Esta es la discusión de fondo que nos debemos en la ciudad: democratizar y recuperar el acceso de todos al espacio público - que por definición debería ser así - o seguir atados a la exclusión y el silenciamiento que genera su privatización y mercantilización, como se viene profundizando en los últimos años.

Mientras ellos cuidan los negocios de unos pocos. Nosotros seguimos construyendo – con militancia y convicción inquebrantable - el sueño posible de una Rosario donde todos tengamos derecho a vivir dignamente en nuestra ciudad.

Sebastián Artola
Pre-candidato a Concejal
Rosario para la Victoria – FPV

23 de enero de 2015