"Seguridad pública y proyectos políticos", Rosario/12, 11-01-15.

Sebastián Artola
Precandidato a Concejal
Rosario para la Victoria - FPV

La política de seguridad provincial y municipal sigue haciendo agua por todos lados, y a esta altura no hay dudas de la falta de decisión política del actual gobierno para corregir el rumbo.
Las idas y vueltas con el jefe de la Unidad Regional I y el asesinato de Jonathan Herrera en barrio Tablada, en un nuevo caso de gatillo fácil, se suman a una lista - demasiado larga - de violencia, corrupción e impunidad.
Rosario finalizó el 2014 con 248 homicidios, cuando en el 2013 fueron 264. Es decir, 16 muertes menos. Nada para celebrar en una ciudad que multiplica por 4 la media nacional, con más de 20 asesinatos cada 100 mil personas.
Ni que hablar de la ciudad de Santa Fe que alcanzó la tasa de homicidios más alta de su historia, con 28 homicidios cada 100 mil habitantes.
Desde el debut de la Policía de Proximidad, a principios de este año, en Las Flores, hasta la reciente Policía de Acción Táctica (PAT), quedó demostrado que la “nueva” policía del socialismo es puro chamuyo.
Ahora bien, si una profunda reforma de las fuerzas de seguridad es imprescindible para avanzar hacia una solución de fondo al problema de la seguridad pública, estamos convencidos que el problema no se termina ahí, sino que va mucho más allá.
La impunidad que garantiza el Poder Judicial de Santa Fe, con una tasa de esclarecimiento de los homicidios que ronda el 40%, como sostuvo el Defensor General de la provincia Gabriel Ganón, promueve y da vía libre al delito bajo la convicción que si se comete, poco o nada va a pasar.
Y, por supuesto, la responsabilidad primaria del gobierno provincial y municipal. No compartimos los diagnósticos que sólo reparan en las fuerzas de seguridad o en el Poder Judicial, exculpando al actual gobierno o poniéndolo como víctima de poderes a los que no controla.
No conducir la policía, no impulsar reformas que terminen con la impunidad, no promover políticas públicas que achiquen las enormes desigualdades sociales, hablan más de connivencia y complicidad, que de una supuesta voluntad de transformación.
Por eso, hay que decirlo con todas las letras: el socialismo es responsable de la violencia y el narcotráfico en nuestra ciudad y en la provincia.
Por acción u omisión, es irreal pensar semejante expansión de la tasa de homicidios o la penetración del narcotráfico en el territorio y en los negocios de la ciudad, al margen del poder político provincial y local.
Un nuevo Estado y un nuevo proyecto político son los desafíos del presente en Rosario y Santa Fe, con una mirada integral sobre la seguridad pública, fundada en la prevención, en la creación de políticas públicas que igualen oportunidades y en el derecho de nuestros vecinos y vecinas a una vida digna.  

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-47487-2015-01-11.html