"Macri: disciplinar y silenciar" por Sebastián Artola

La derecha piensa en términos de privilegios y no de derechos.
Se creen los dueños del país. De lo que se puede hacer y de lo que no.
La prepotencia y el autoritarismo es su forma de gobierno.
De ahí la catarata de decretos y el avasallamiento hacia leyes votadas por el Congreso, las instituciones y la propia Constitución Nacional.
 Concentrar en pocas manos y privatizar las riquezas y oportunidades es su objetivo, y a eso apuntan cada una de las medidas económicas que tomó Macri desde su asunción hasta nuestros días.
La República - palabra con la que tanto se llenaron la boca - pasó de ser el Estado de todos al Estado cooptado por un puñado de empresas multinacionales al servicio del capital financiero.
Para algunos, pocos, todo; para el resto, la mayoría, nada.
No les interesa otra cosa, por más que lo disfracen con slogans, frases vacías o marketing publicitario.
El ajuste es el medio para lograrlo, bajo la excusa repetida del “déficit fiscal”, el “excesivo gasto público” o la “pesada herencia”.
Y para ajustar tienen que tener disciplinado y dócil al pueblo.
El que se anime a desafiar esta especie de división natural entre los nacidos a mandar y los destinados a obedecer, y quiera transformar los privilegios de unos pocos en derechos para todos, que se atenga.
Censura, silenciamiento, represión, estigmatización, persecución… tortura y desaparición en otros tiempos.
Por eso les molesta tanto un pueblo movilizado, organizado, politizado y consciente de sus derechos.
De ahí lo de Víctor Hugo Morales, Cresta Roja o los trabajadores municipales de La Plata. Y ahora lo de Milagro Sala.
Más que nunca tenemos que estar movilizados y hermanados con cada compatriota vulnerado en sus derechos.
Por ellos y por nosotros. Por todos y todas, en definitiva.
Porque lo que está en juego, como pocas veces desde la recuperación de la democracia, no son ni más ni menos que las libertades y derechos elementales que nos hacen vivir y formar parte de una comunidad.